El martes 19 de junio de 2012 se ha presentado el documento de trabajo “Instrumentum laboris” de la XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana” que tendrá lugar de 7 al 28 octubre 2012.
“Los padres sinodales -explicó el arzobispo Eterovic (Secretario General del Sínodo de los obispos)- deliberarán sobre la transmisión de la fe cristiana. Se trata de uno de los grandes desafíos de la Iglesia que será profundizado en el contexto de la nueva evangelización. La reflexión sinodal será enriquecida gracias a la relación con el Año de la Fe que comenzará el 11 de octubre”.
Es tiempo de nueva evangelización; los escenarios actuales (cultural, migratorio, económico, investigación científica y tecnológica, político, comunicativo, religioso) y las nuevas situaciones sociales desafían a la iglesia y exigen respuestas apropiadas de los creyentes.
Nueva evangelización no significa “nuevo Evangelio”, porque «Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por los siglos» (Hb 13,8). Nueva evangelización significa dar una respuesta adecuada a los signos de los tiempos, a las necesidades de los hombres y de los pueblos de hoy, a los nuevos escenarios que muestran la cultura a través de la cual expresamos nuestra identidad y buscamos el sentido de nuestras existencias.
Nueva evangelización significa promoción de una cultura más profundamente radicada en el Evangelio. Quiere decir descubrir «el hombre nuevo» (Ef 4,24), que está en nosotros gracias al Espíritu que nos ha sido dado por Jesucristo y por el Padre.
Como se indica en el Prefacio: “Es necesario buscar nuevos métodos y nuevas formas expresivas para transmitir al hombre contemporáneo la perenne verdad de Jesucristo, siempre nuevo, fuente de toda novedad El renovado dinamismo de las comunidades cristianas dará un nuevo impulso también a la actividad misionera (missio ad gentes), urgente hoy más que nunca, considerando el alto número de personas que no conocen a Jesucristo, no sólo en tierras lejanas, sino también en los Países de antigua evangelización”.
El Año de la Fe es una llamada urgente a la conversión para que todo cristiano y toda comunidad, transformados por la gracia, den frutos abundantes. Entre los frutos de la fe se menciona en primer lugar la caridad, y también un renovado compromiso ecuménico, la búsqueda de la verdad, el diálogo interreligioso, el valor de denunciar las infidelidades y los escándalos que surgen en las comunidades cristianas.
Como Seglares Claretianos que compartimos el profundo carisma evangelizador de Claret “El señor nos ha llamado a ser evangelizadores, a anunciar y extender el reino de Dios entre los hombres mediante la palabra en todas sus formas, el testimonio y la acción transformadora del mundo, llevando así la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad para transformarla desde dentro (Id 5)” Es por ello que este documento ha de ser una llamada de atención y referencia para la renovación en nuestra vida y Misión. Podéis acceder a él pinchando AQUI.
Así mismo, ponemos a disposición el documento preparatorio anterior, “Lineamenta” de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre Nueva Evangelización publicadas en marzo de 2011.
Mostrando entradas con la etiqueta evangelización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evangelización. Mostrar todas las entradas
viernes, 22 de junio de 2012
jueves, 23 de junio de 2011
Implicados y preocupados en la Evangelización de los jóvenes
Durante el mes de mayo, Luis A. Rodríguez Huertas, seglar claretianos de la comunidad de Miriam, (Bética), y miembro del Equipo Misionero Claretiano de Evangelización Popular de los Claretianos de Bética, impartió una interesante conferencia en una Parroquia de Extremadura. El tema expuesto estuvo basado “en el descenso en la vivencia de la fe de los jóvenes” y por consiguiente “en la escasa asistencia de los mismos a las parroquias”.Luis realizó una amena exposición y una reflexión compartida en la que dio un repaso sobre cómo son los jóvenes en la actualidad, qué cualidades tienen, o como son los jóvenes que queremos en nuestras parroquias. Así mismo desveló cuales son los focos de interés a los que se dirige un joven y cuales las claves del éxito de las actividades que ellos frecuentan.
Los jóvenes quieren que vayamos en su ayuda, que los acompañemos, que no les tengamos miedo, que nos pongamos en su lugar, que respetemos su forma de ser y por supuesto que demos testimonio y que le comuniquemos nuestra experiencia de fe. Por tanto, hay que estar atentos a las señales que nos mandan, porque en definitiva, el joven como cualquier ser humano, lo que quiere es ser “llevado hacia Dios”.
Hay que aprender a dejarlos que sean ellos los que cambien nuestras parroquias y comunidades, ofreciéndoles unos espacios donde puedan expresar libremente sus inquietudes, unos sitios donde se encuentren a gusto y por supuesto que les demos la oportunidad de demostrar su capacidad y su valía. Lo demás vendrá por añadidura.
lunes, 7 de julio de 2008
Carta del Secretario General
25 años de fidelidad al Evangelio
Celebramos 25 años de la constitución del movimiento de seglares claretianos y la aprobación del Ideario en Villa de Leyva (Colombia). Aquella I Asamblea de 1983 significó “un gran estímulo a seguir a Jesús y a comprometernos cada día con más generosidad en la construcción del Reino de Dios”. Y así sigue siendo después de 25 años. Los seglares claretianos seguimos siendo cristianos que tratamos de hacer nuestra la misión de Jesús en el mundo, vivimos las exigencias del Reino y prestamos en la Iglesia un servicio de evangelización según el carisma y el espíritu de San Antonio Ma. Claret, dentro siempre de nuestra identidad seglar .
El Ideario sigue siendo hoy una guía esencial para responder a nuestra llamada. Como escribían los asambleístas de Florencio Varela, “Es cierto que para el seguidor de Jesús la única norma de vida es el evangelio. Pero el Ideario no es otra cosa que una lectura del evangelio y de sus exigencias más radicales desde la óptica de nuestra vocación y misión; una lectura de todo el evangelio en la que adquieren especial relieve algunos aspectos más directamente relacionados con la misión de los seglares claretianos, es decir con lo que Dios quiere que seamos y que hagamos en la Iglesia el servicio del Reino."
Tras las dos primeras asambleas, hemos seguido trabajando en este ideal: profundizamos en el servicio a la Palabra y su acción transformadora (Madrid, 1991), en el seglar claretiano como comunidad de contraste (Campinas, 1995), en la misión profética (Santo Domingo, 1999), en nuestra misión en el momento actual (Vic, 2003) y en nuestra espiritualidad (Mixco, 2007). Ha sido un importante esfuerzo de ir discerniendo lo más urgente, oportuno y eficaz para la extensión del Reino, procurando como nuestro padre carismático, S. Antonio María Claret, estar atentos a los signos en nuestro tiempo para dar una respuesta adecuada a las demandas de justicia, paz y felicidad del hombre de hoy.
Es esta una ocasión de renovar de nuestro ardor evangelizador. Pero para evangelizar primero hemos de haber sido realmente evangelizados. La conversión y el cambio de vida, personal, familiar y comunitario, es condición indispensable para que surja la acción apostólica del cristiano. No hay evangelización si previamente no hay una conversión radical, una transformación profunda de la mente y el corazón . En el documento de la Asamblea de Guatemala "Formados en la Fragua del Corazón de María. Un camino para vivir la espiritualidad del Seglar Claretiano hoy" encontramos las claves para, bebiendo de las fuentes de nuestra espiritualidad poder ser testigos creíbles: “La experiencia del fuego es la experiencia de encuentro con el Dios de la vida y de la historia, que manifiesta su amor en la trama del mundo”.
Que nuestras comunidades sean evangelizadas y evangelizadoras requiere una continua atención de nuestra formación, y el discernimiento permanente sobre la coherencia de vida cristiana, para poder dar razón de nuestra esperanza. Para poder ser testigos en todos los ámbitos, para transformar desde dentro todas las realidades: la familia, el trabajo, la cultura, la economía, la política, las artes, los medios de comunicación, la ciencia, el pensamiento... Y utilizar todos los modernos medios que estén a nuestro alcance para hablarle al hombre de hoy en un lenguaje actual.
Es cierto que la buena noticia ha de ser proclamada en primer lugar con el testimonio, pero los seglares claretianos no hemos de olvidar que como bautizados tarde o temprano hemos de proclamar la Palabra de Vida: el propio Jesús de Nazaret Hijo de Dios .
La dimensión comunitaria del ideario sigue siendo uno de los pilares vivos del movimiento: La adhesión al Reino conlleva la comunión la Iglesia universal, la gran comunidad de convertidos que se lanza a su vez a la conversión de todos los hombres: en palabras de Pio XII, los laicos “deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra, bajo la guía del Jefe común, el Papa, y de los Obispos, en comunión con él. Ellos son la Iglesia“.
La internacionalidad del movimiento, nos ayuda a sentir la universalidad de la Iglesia. La presencia de nuestras comunidades en países desarrollados y empobrecidos, nos ayuda a tener una visión más completa, a conocer tantos problemas que atañen a la justicia, a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo, y de los que nuestra labor evangelizadora nunca debe desligarse. Como a Claret, la Caridad de Cristo nos urge a poner fin a la deshumanización del mundo actual.
Es tiempo de acción de gracias. 25 años son apenas la mocedad de un movimiento en la Iglesia. Pero hemos de ser conscientes de que, dentro de nuestra pobreza y limitación, esta obra preciosa de Dios es un regalo para la Iglesia. Porque nuestro carisma no es ni el más importante ni el más numeroso, pero es el que el Espíritu ha querido dar a la Iglesia a través de los seglares claretianos. Y esto conlleva la responsabilidad de sacar provecho de los talentos: “Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se le devolverá su sabor?”
Es tiempo de acción de gracias por nuestros hermanos y hermanas en el camino: la Familia Claretiana, que nos enseña, orienta y cuida como se cuidan los hermanos y entre todos compartimos y cuidamos ese tesoro que es el carisma claretiano.
Somos conscientes de haber recibido el don de vivir el misterio materno de María dentro del misterio de Cristo, que nos lanza como en Pentecostés a anunciar al Resucitado . Este amor y confianza nos hace caminar con la alegría y la certeza de quien se sabe en brazos de su Madre.
Pedimos la intercesión de María y de San Antonio María Claret, para que nos iluminen en nuestra labor evangelizadora, para que convierta a los seglares claretianos en saetas que penetren en el mundo y lleven hasta los rincones más oscuros la Luz de Cristo.
En nombre del Consejo General, recibid un fraternal abrazo en el Corazón de María,
Constantino Rodríguez, sc
Secretario General
Celebramos 25 años de la constitución del movimiento de seglares claretianos y la aprobación del Ideario en Villa de Leyva (Colombia). Aquella I Asamblea de 1983 significó “un gran estímulo a seguir a Jesús y a comprometernos cada día con más generosidad en la construcción del Reino de Dios”. Y así sigue siendo después de 25 años. Los seglares claretianos seguimos siendo cristianos que tratamos de hacer nuestra la misión de Jesús en el mundo, vivimos las exigencias del Reino y prestamos en la Iglesia un servicio de evangelización según el carisma y el espíritu de San Antonio Ma. Claret, dentro siempre de nuestra identidad seglar .
El Ideario sigue siendo hoy una guía esencial para responder a nuestra llamada. Como escribían los asambleístas de Florencio Varela, “Es cierto que para el seguidor de Jesús la única norma de vida es el evangelio. Pero el Ideario no es otra cosa que una lectura del evangelio y de sus exigencias más radicales desde la óptica de nuestra vocación y misión; una lectura de todo el evangelio en la que adquieren especial relieve algunos aspectos más directamente relacionados con la misión de los seglares claretianos, es decir con lo que Dios quiere que seamos y que hagamos en la Iglesia el servicio del Reino."
Tras las dos primeras asambleas, hemos seguido trabajando en este ideal: profundizamos en el servicio a la Palabra y su acción transformadora (Madrid, 1991), en el seglar claretiano como comunidad de contraste (Campinas, 1995), en la misión profética (Santo Domingo, 1999), en nuestra misión en el momento actual (Vic, 2003) y en nuestra espiritualidad (Mixco, 2007). Ha sido un importante esfuerzo de ir discerniendo lo más urgente, oportuno y eficaz para la extensión del Reino, procurando como nuestro padre carismático, S. Antonio María Claret, estar atentos a los signos en nuestro tiempo para dar una respuesta adecuada a las demandas de justicia, paz y felicidad del hombre de hoy.
Es esta una ocasión de renovar de nuestro ardor evangelizador. Pero para evangelizar primero hemos de haber sido realmente evangelizados. La conversión y el cambio de vida, personal, familiar y comunitario, es condición indispensable para que surja la acción apostólica del cristiano. No hay evangelización si previamente no hay una conversión radical, una transformación profunda de la mente y el corazón . En el documento de la Asamblea de Guatemala "Formados en la Fragua del Corazón de María. Un camino para vivir la espiritualidad del Seglar Claretiano hoy" encontramos las claves para, bebiendo de las fuentes de nuestra espiritualidad poder ser testigos creíbles: “La experiencia del fuego es la experiencia de encuentro con el Dios de la vida y de la historia, que manifiesta su amor en la trama del mundo”.
Que nuestras comunidades sean evangelizadas y evangelizadoras requiere una continua atención de nuestra formación, y el discernimiento permanente sobre la coherencia de vida cristiana, para poder dar razón de nuestra esperanza. Para poder ser testigos en todos los ámbitos, para transformar desde dentro todas las realidades: la familia, el trabajo, la cultura, la economía, la política, las artes, los medios de comunicación, la ciencia, el pensamiento... Y utilizar todos los modernos medios que estén a nuestro alcance para hablarle al hombre de hoy en un lenguaje actual.
Es cierto que la buena noticia ha de ser proclamada en primer lugar con el testimonio, pero los seglares claretianos no hemos de olvidar que como bautizados tarde o temprano hemos de proclamar la Palabra de Vida: el propio Jesús de Nazaret Hijo de Dios .
La dimensión comunitaria del ideario sigue siendo uno de los pilares vivos del movimiento: La adhesión al Reino conlleva la comunión la Iglesia universal, la gran comunidad de convertidos que se lanza a su vez a la conversión de todos los hombres: en palabras de Pio XII, los laicos “deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra, bajo la guía del Jefe común, el Papa, y de los Obispos, en comunión con él. Ellos son la Iglesia“.
La internacionalidad del movimiento, nos ayuda a sentir la universalidad de la Iglesia. La presencia de nuestras comunidades en países desarrollados y empobrecidos, nos ayuda a tener una visión más completa, a conocer tantos problemas que atañen a la justicia, a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo, y de los que nuestra labor evangelizadora nunca debe desligarse. Como a Claret, la Caridad de Cristo nos urge a poner fin a la deshumanización del mundo actual.
Es tiempo de acción de gracias. 25 años son apenas la mocedad de un movimiento en la Iglesia. Pero hemos de ser conscientes de que, dentro de nuestra pobreza y limitación, esta obra preciosa de Dios es un regalo para la Iglesia. Porque nuestro carisma no es ni el más importante ni el más numeroso, pero es el que el Espíritu ha querido dar a la Iglesia a través de los seglares claretianos. Y esto conlleva la responsabilidad de sacar provecho de los talentos: “Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se le devolverá su sabor?”
Es tiempo de acción de gracias por nuestros hermanos y hermanas en el camino: la Familia Claretiana, que nos enseña, orienta y cuida como se cuidan los hermanos y entre todos compartimos y cuidamos ese tesoro que es el carisma claretiano.
Somos conscientes de haber recibido el don de vivir el misterio materno de María dentro del misterio de Cristo, que nos lanza como en Pentecostés a anunciar al Resucitado . Este amor y confianza nos hace caminar con la alegría y la certeza de quien se sabe en brazos de su Madre.
Pedimos la intercesión de María y de San Antonio María Claret, para que nos iluminen en nuestra labor evangelizadora, para que convierta a los seglares claretianos en saetas que penetren en el mundo y lleven hasta los rincones más oscuros la Luz de Cristo.
En nombre del Consejo General, recibid un fraternal abrazo en el Corazón de María,
Constantino Rodríguez, sc
Secretario General
Suscribirse a:
Entradas (Atom)